Nunca es tarde


"Nunca es tarde para investigar lo desconocido. Nunca es tarde para ir más allá. "(Gabriele D'Annunzio)


Advertencia: Las siguientes líneas están llenas de psicología a "dos centavos". Pero a veces, se siente bien pensar que tienes todas las respuestas en ti.


"Nunca es tarde". Murmuro esas tres palabras con la ambición naciente de creerlas.


Las palabras parecen tan sencillas, dispuestas así en una fila como los vagones de un tren en movimiento, una después de la otra, en este preciso orden. Tan hermosa es la simplicidad que emana de ellas, ¿verdad? Y sin embargo... Si cada una de estas palabras es de una evidente banalidad cuando las susurras por unidad, de repente se visten con impresionantes galas cuando se encadenan, al estilo "Cincuenta sombras de gris" ( que saquen las esposas!). Bromas aparte, la frase provoca siempre emotividad en la persona a la cual la destinamos. Al escucharla, unos suspiran de esperanza, el ojo mojado, otros se exasperan, desanimados o amargados al recordar una experiencia pasada, algunos estallan en carcajadas como una explosión de palomitas a sabor de mantequilla, resaltando nuestro candor de seguir creyéndola... Pensándolo bien, una gran poesía emana de esta pequeña frase de la nada en absoluto. En ella cabe todo el positivismo del mundo, casualmente, y si viaja en la espalda de un unicornio siguiendo un camino en forma de arcoíris, esto no la hace menos plausible que yo sepa. No, nunca es tarde, al menos en teoría (me dijeron que era un país hermoso, la teoría). Nunca es tarde para disfrutar de la vida a lo máximo, o para amasarla como una bola de pan y así modelarla en la forma que deseas, prepararla como un pretzel o un panecillo de canela, quizas.


Nunca es tarde para ser caritativo y generoso de su experiencia, y si la sacrosanta caridad empieza en casa, también puede terminarse en otro lugar. Loving is sharing, como dicen los ingleses. Resulta que tengo mucho amor a distribuir, ¿tú no?


Nunca es tarde para cambiar el mundo, una pieza de rompecabezas a la vez, y así difuminar su pesadez. Y aunque el rompecabezas contiene millones de piezas, considera que no eres el único dedicado en él. Los grandes cambios son, antes que todo, pequeños actos de gente sencilla como tú y yo uniendo fuerzas para espolvear a nuestras sociedades refractarias con este loco deseo de hacer diferente.


Nunca es tarde para encontrar el amor. El grande, el verdadero, el puro, el que te queda como una segunda piel. Incluso cuando ya no lo esperamos, todavía es tiempo para las chispas de enamoramiento. Mientras respiramos, mientras el corazón vibra, mientras se activa la imaginación, podemos amar, ser amado... y amarse a sí mismo. Con la condición que mantengas a tu alma abierta y lista para recibir, claro.


Nunca es tarde para la amistad. Por cierto, nunca tenemos suficientes amigos, en realidad. Cuando escucho alguien decir un estruendoso "No necesito amigos, ya tengo amigos", me digo que esta persona no entendió nada. Cuando la amistad nos golpea, debes saber cómo sacar provecho de ella, absorberla, asimilarla y hacer de ella algo grandioso. El problema real de los seres humanos es que no distinguen fácilmente la amistad en bruto de la simple camaradería, pero esta verdad universal podría ser el tema de su propio texto, ya sabes.


Nunca es tarde para viajar. De hecho, es triste nunca haberlo hecho. Es dramático solo haber conocido su propio modo de vida, a pesar de que somos más de siete mil millones de humanos en la Tierra, quienes viven de manera diferente, pero aún felices (nuestra idea de la felicidad no es la única verdad). Hay que entender que el fin del mundo es un concepto a "geografía variable", ya que la tierra bien batida abajo de nuestras botas siempre representa el otro lado del mundo de alguien. En este sentido, el fin del mundo, lo pisamos a cada segundo de nuestra vida. Caminar es un viaje en sí mismo.


Nunca es tarde para elegirse. Porque a menudo tenemos esta desafortunada tendencia a definirnos por otros. "Soy una madre, un padre, un esposo, el empleado de un tal... Bla, bla, bla". Algunos pasan su vida pegándose etiquetas restringentes en lugar de vivir las hermosas y grandes aventuras que fueron destinadas a ellos. Pero aún es tiempo para darse cuenta y así afirmar alto y claro: "Yo soy yo, quítate de mi camino". There you go!


Nunca es tarde para aprender. Aprender sobre uno mismo. Adquirir sabiduría o locura. Educarse. Crecer. Tomar experiencia. Hacer unos post mortem. Despertarse a la novedad, a mañana. Desbrozar. Fomentar. Construir tu pensamiento. Nutrirse el alma con nuevos conocimientos. Lo desconocido sigue siendo la mejor oportunidad de aprendizaje, cuando uno no se demora demasiado en su negrura.


Nunca es tarde para volver a levantarse. No importa cuánto tiempo pasas tirado al piso tratando de juntar tus ideas, ya sea que tengas o no la boca ensangrentada debido a la caída, no importa si eres como un cervatillo que acaba de nacer, todos descuartizado... Siempre podemos volver a ponernos de pie y anclar de nuevo sus talones en el camino terroso que hemos elegido, como los bebés que hacen sus primeros pasos. Los que no se levantan probablemente olvidaron a su niño interior.


Nunca es tarde para volver a encontrar las ganas de vivir. Este deseo nunca muere. A menudo está amordazada por dentro y, por lo tanto, no se puede escuchar su voz. Nunca hay que presumir que se ha extinguido para siempre, y siempre debes continuar buscándola hasta encontrar la cárcel donde se encava y la llave correcta en el llavero para liberarla. Entonces, solo debes alimentarla para que suba a un peso decente y dejar que se cure.


Nunca es tarde para hacer de un sueño la realidad. Después de todo, ¿a qué sirve soñar si estos pedazos de ideales permanecen para siempre encerrados en el cajón de nuestro imaginario? Si todas las cumbres no te parecen alcanzables, algunas lo son. Querer es una cosa, pero equiparse para poder es algo diferente. El secreto es tu caja de herramientas y el esfuerzo que pones para aprender a usarlas con todo su potencial.


Y nunca es tarde para soñar de nuevo. Porque cuando realizas un sueño, crees espacio para agregar uno nuevo, y cuanto más tiempo este espacio permanezca libre, más te hundes en una rutina insatisfactoria que atrofia tu deseo de ir más allá. Así que sueña como si fuera la última vez, esperando que la vida sea lo suficientemente buena para cumplirte.


Nunca es tarde para reconciliarse. No digo que tengamos que reconciliarnos cada vez, porque es verdad que ciertos rasguños parecen predestinados para convertirse en llagas supurantes, y que no siempre es bueno hurgar profundamente en estas heridas. Dicho esto, a veces una situación nos desagrada y nos carcome por adentro. Esperar que el otro dé el primer paso no siempre nos ayuda. Cada minuto de espera languideciente es uno de desperdicio. La vida es muy corta, después de todo.


Nunca es tarde para irse. Pasar página es una parte integral de la existencia. Terminar la novela también. ¿Por qué quedarse si la olla está demasiado quebrada para ser reparada? ¿Por qué aguantar cuando uno tiene la opción de simplemente escribir otro final a la historia que está sucediendo? Vámonos, miremos hacia adelante, abrámonos de nuevo a la felicidad.


Nunca es tarde para probar. El planeta entero se proba, después de todo. No abrir la boca, es un poco privarse de querer conocer el mundo. Dicho así, parece un poco perverso, lo admito (todos saben que mi mente está un poco torcida), pero sin embargo, es una realidad indiscutible. En teoría, no mueres del acto de probar, a menos que pruebes arsénico, pesticidas, vidrio y otras exquisiteces dignas de la brujería antigua. Por lo tanto, abre la boca. Ándale.


Nunca es tarde para reinventarte. Si el sombrero te queda, puedes ponértelo cuando quieras. ¿Por qué ser simplemente este individuo que los demás están incansablemente acostumbrados a ver a diario, si sueñas de novedad? Cuando vives para otros y para así salvar las apariencias, te haces daño a ti mismo. Y algún día, te dirás que hubieras debido tener la osadía, extrañando esas piernas que ya no tienes...


Nunca es tarde para enojarse. Porque si nunca explotas, terminarás implosionando. Es dañino para tu corazoncito, la implosión. Una buena y pequeña ira volcánica, por momentos, te hace sentir vivo, y muestra a la gente une pedacito de tu burbujeante humanidad.


Nunca es tarde para mandar a la ching... a alguien. Sacar a ciertas personas de tu vida, a veces, es visceral. El corte, puede a menudo ser difícil hacerlo, puede requerir un par de tijeras de lujo para proceder, pero luego tu voz interior te agradece que no hayas aceptado lo inaceptable o que hayas elegido hacerte pasar primero, priorizarte.


Nunca es tarde para expresar una opinión. Todos tenemos opiniones y algunas tienen mucho interés en ser calladas. Sin embargo, todos tenemos una voz y el derecho a que sea escuchada en el momento oportuno. Él que calla otorga (lo sé, es un lugar bastante común), y si uno está de acuerdo para dar su consentimiento a muchas cosas, sería sorprendente si estuviera dispuesto a seguir el tren a tiempo completo. Cuando el trencito de la sumisión va a toda marcha directamente hacia un gran y espectacular acantilado, mas vale avisar sus pasajeros antes de la caída fatal.


Nunca es tarde para volver a colocar a alguien en su lugar. Manos errantes, grosera indecencia, rudeza sistémica, intimidación, intrepidez patológica, perversos narcisistas, idiotas... De vez en cuando merecen pequeñas amonestaciones. Algunas veces yo paso sabiamente mi turno, pero otras veces me convierto en una dadora de lecciones profesional. Prefiero pasar por la mala que se mete en asuntos que no me encumbren... que de arrepentirme por no haber denunciado a alguien que se piensa intocable aun cuando el daño está hecho. La ceguera voluntaria es muy conveniente, pero no sirve a la sociedad.


Nunca es tarde para redescubrir un clásico. Regularmente, vuelvo ver a The Sound of Music u ordeno Banana Split. Bueno, me dirás que tengo una definición del concepto de lo que es un clásico súper amplia, pero ten en la mente que también tengo buen gusto (puede ser, te lo juro), por lo menos intento tenerlo, y que con frecuencia regular vuelvo a leer todos los libros de Dany Laferrière que me pasan a la mano, y esto salva mi alma demasiado vintage.


Nunca es tarde para ser joven. La juventud real no tiene nada que ver con la cantidad de finas arrugas que refleja tu rostro. Para lograr permanecer joven, hay una fórmula mágica que consiste en tres ingredientes milagrosos: Mucha adaptación, cuya permite continuar su camino a pesar de las dificultades, un toque de actitud "me vale ma..." para reírse de las muecas que te hace la vida, y el impulso hacia adelante, que nos da el ímpetu para brincar más allá que sus miedos.


Sí...


Nunca es tarde para agregar una especia a la salsa. Porque no hay nada peor que una salsa insípida y demasiado ácida. Cualquier salsa requiere su condimento secreto, es una verdad u-ni-ver-sal. Y un secreto, claro, solo se comparte con personas MUY especiales. Pero cómo eres único (y persistente), te voy a susurrar con mucho gusto el mío: Una pequeña pizca de pimienta de Jamaica aclarada en una nube de autocrítica (Pero chitón, guarda eso para ti).


#MAYO18L2

| par La vie est un piment

Voyage | Style de vie | Bonne humeur | Piment