Cuenta regresiva


"El único a ser yo aquí, soy yo". (Morrissey)


No soy nada más que una amalgama de palabras elegidas todo menos sabiamente, que causa una verdadera cacofonía en mi mente igual de torcida que un tobillo después de una mala caída. ¿O soy todo menos eso? Hoy, como ayer y mañana, estas palabras se extirpan de mi cerebro efervescente como una cuenta regresiva antes de la apertura esperada de una hermosa galería de arte con techos altos, diez-nueve-ocho-siete-seis-cinco-cuatro-tres-dos-uno... La inauguración del nuevo ser que soy hoy, pero que ya no seré mañana, comenzará, a pesar de que la obra no está terminada, obviamente. En verdad, mis palabras sirven de tirita para ocultar la complejidad indescriptible de mi personalidad, la cual se viste de nuevos colores (a veces cegadores) a diario, verdadera lienza en restauración perpetua y de cual cada retoque conduce a una dimensión mía completamente diferente.


Entonces, quiero exponer en la vitrina de esta galería...


mis diez sabores del día (o mis veinte, o mis cien)


Soy la amargura del te matcha, el kick del coco rallado, la extrañeza un tanto esotérica de los brotes de cilantro, la dulzura envolvente de la miel de maple, el exotismo un poco loco de la tuna, toda la versatilidad práctica de la salsa de soja, el ladito sexy (oh la la) de las cerezas rojas, la agrura sedosa del queso de cabra, el alegre espumante del prosecco (y su sentido de la fiesta), el punch inesperado y sorprendente del limón en sopa de fideos (¡prueba esto para ver no más!)

mis nueve vidas, aunque no soy un gato


Mi vida ordenada, organizada, analizando, reparando, planificando y razonando... a veces un poco demasiado, pero bueno, no se saca al analista de la chica así tan fácil.


Mi vida de aventurera, que me empuja de forma espontánea hacia lo desconocido como si yo fuera una buceadora saltando de un acantilado escarpado pensando sólo en mi inminente contacto con el agua salada esperándome abajo, a riesgos de hacer un flat monumental.


Mi vida de soñadora, que se reinventa cada vez que Morfeo me besa ávidamente y me abraza hasta asfixiarme, donde todo es posible, donde nada está predestinado.


Mi vida de niña, esta niña que aún vive en mí como en un hogar hecho a medida para mis travesuras, con una lucerna hermosa para observar la luna.


Mi vida de artista, de hada Campanita, de creadora, de contadora, de contempladora, de hipérbole viva suspirando dramáticamente.


Mi vida de noche, de búho, en la cual no puedo dormir cuando pienso demasiado, cuando el insomnio corre en mis venas y me embriaga como el vino tinto, haciéndome dudar de todo.


Mi vida de impostora, de falsa pelirroja, de pato feo que sin embargo esconde un cisne bajo todo este plumaje velloso, de oruga peluda mientras en verdad soy una mariposa colorida, de gran romántica escondida detrás de todas las máscaras del mundo para evitar mostrarlo.


Mi vida de amiga, de buena amiga, que me baña en una actitud receptiva, en los ataques de risa, en el compartir y en el compromiso real. La amiga que ama a pesar de.


Mi vida de mujer, pero la guardaré para mí, si me lo permites, ya que es un poco complicada.

mis ocho elecciones incondicionales


Ser feliz al menos un poco todos los días, cueste lo que cueste, sin que me importen los escándalos que esto crea.


Comenzar de nuevo, a veces, encogiéndome de hombros en verdadera valemadrista.


Decir no cuando me da la gana. Y decir que sí, también.


Elegir mis amigos, esta familia de tiempos modernos con la que quiero gravitar en el espacio que decido ocupar.


Cerrar la puerta o abrirla, tocarla o simplemente no hacer nada.


Reinventarme, si es necesario, y desarrollar una adicción a esto.


Llorar tan a menudo como me puede hacer sentir bien sin tener que justificar mis lágrimas a nadie.


Vivir, abrir mis alas y saltar sobre una flor perfumada y acogedora como un cojín.

mis siete estados de ánimo a la semana


Mi estado de ánimo, creo que es un gran fanático de Strauss. Él baila el vals constantemente. Paso de un domingo zen a un lunes de molestia y arrugas, de un martes de desahogo mágico a un miércoles de indecisión crónica, de un jueves en toda ligereza a un viernes de furiosa locura, y después a un sábado teñido de eternidad ... En el orden o el desorden, es según. Pero de domingo a sábado, estoy sonriendo. Después de todo, se necesita un poco de consistencia.

mi six pack


De cerveza. No de abdominales. Bueno, en fin... A mi edad, probablemente debería decir mi "three pack". Tal vez mi "pack de dos"... esto y algunos ronquidos. Y luego, no digo con qué frecuencia pisteo, pero bueno...

cinco paraísos que encarno


Soy Estambul, alma gemela distante y misteriosa, y sus noches interminables.


Soy Dahab, su viento, su laguna y un fuego crepitante en el desierto.


Soy la Gaspésie, todos sus anocheceres hipnotizadores, sus curvas generosas, sus acantilados sumergiéndose en el mar y sus picos nevados.


Soy el cañón del Colca, la escasez de su oxígeno, su altura aturdiendo a quien sea, sus senderos pedregosos que lastiman los pies y sus grandes aves libres.


Soy Bali. Simplemente porque.

cuatro talentos que no tengo


Yo canto como una vieja cazuela oxidada.


Me hace terriblemente falta tener tacto cuando mi bomba atómica interna explota (alerta a la radiactividad!)


Yo soy incapaz de aplicar base de maquillaje en mi cara.


Yo soy la mas desordenada del universo. Desparramada sería la palabra correcta para describir el estado de mi vida en general, en verdad. Desparramada profesional bajo licencia. Creo que ordenaré tarjetas de visita...

estos tres autores que me enloquecen


Dany Laferrière, con quien me casé (de manera literaria, claro). Para bien y para mal.


Rupi Kaur, que constantemente despierta a la poeta maldita que duerme en mí.


Eduardo Galleano, que me cuenta el mundo sin igual, y que me conecta con el humano detrás de los grandes hombres... y de los más pequeños.

dos sueños igual de preciados que la niña de mis ojos


Conquistar el Monte Ararat y tocar el cielo, finalmente.


Ser libre. En el sentido de que le doy YO a la palabra libertad. "Ser libre es ser dueño de uno mismo", escribió Henri Lacordaire. A eso aspiro, quizás ingenuamente.

una fragancia que me sigue


Cashmere Mist, de Donna Karan. En una sola aplicación, de repente me encuentro oliendo el azúcar, la ambición, el romance, el sexo, la sensualidad pura y dura, mientras me permite mantener a un lado irresistiblemente extraño. Me rocío alegremente con el precioso néctar, porque quiero encarnar todo eso. Completa perfectamente mis ojos color de mar. Pero luego, me han dicho que no necesito perfume, que ya soy todo esto... No lo creo. Continuo a usar perfume.


Diez-nueve-ocho-siete-seis-cinco-cuatro-tres-dos-uno... Y aquí estoy un poco más desnuda en mi vitrina de museo. Un poco más revelada. Un poco más desenmascarada. Pero quizás mañana, esta cuenta regresiva será diferente, y así, seré otra, el tiempo de un instante. Es hora de contar hasta diez y volar a otro lugar, hacia otro "museo-campo", otra inauguración de un solo día, allá, donde me espera una flor.


#AGOSTO18L1

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