¡Qué aberración!


"El espíritu del hombre no tiene límites en sus aberraciones" (Théophile Gautier)


Ya que se habla mucho de los cargos contra el juez Kavanaugh, quien presuntamente asaltó sexualmente a una mujer cuando estaba en los primeros días de su vida adulta, me sentí confundida. Sí, me sentí confundida al ver cómo se maneja el caso hasta ahora. Desorientada al descubrir montones de dobles estándares saliendo de repente de ningún lugar para destruir el testimonio de la Señora. Sí, por supuesto, cuando un hombre maltratado hace treinta años por un sacerdote católico rompe su silencio para denunciar su agresión, se siente lástima por él y le aclamamos como un verdadero héroe valiente y venerable, mientras que de una mujer, es muy fácil decir que tiene la culpa y que los treinta años de espera antes de haber denunciado a su agresor le quitan credibilidad. Muchos se escandalizan, convirtiéndose en jurados improvisados ​​para proclamar a los cuatro vientos que su testimonio no es creíble, y no importa si tiene testigos para testificar, notas de su terapeuta que datan de varios años, que pasó la prueba del polígrafo y que dio una marea de detalles durante su paso en el Senado. ¡Admita que esto enfurece! Vivimos en un mundo bastante extraño... Pero la máquina humana está bien hecha. Le gusta especular y establece constantemente dobles estándares.


En un orden de ideas menos dramático que este asunto (porque todo no puede ser siempre una cuestión tan seria para que nazcan arrugas de preocupación en nuestra linda cara), hay que constatar que los humanos nadan de todos modos en un océano inagotable de aberraciones, de las cuales algunas a veces son anodinas, otras no tanto. Los dobles estándares son solo una de esas monstruosas incongruencias. Me gustaría hablarte de algunos de ellos. Prepárate, corres el riesgo de perder el norte.

Baños públicos


Sí, lo sé, paso del asunto Kavanaugh a un baño público en un abrir y cerrar de ojos (WIIIIIIIIINK). Es así de fácil. Es la ventaja principal de tener un blog. Puedo escribir lo que se me antoja. El súmmum de la tontería humana, para mi, es todo lo que sucede... o, mejor dicho, que no sucede en los baños públicos.


Porque es una verdadera aberración (¡sí señor!) ver cuántas personas no se lavan las manos después de hacer su pequeño número (¡que sea un número uno, dos, ambos, a su gusto!). El ser humano está extrañamente hecho, por decir poco. No hay nada que comprender de este comportamiento bizarro. Un baño... como decir... pues es un baño. Hay personas que tocan todo tipo de cosas antes de entrar y luego tiran el inodoro con sus manos repugnantes. Se sacan el moco de la nariz, se limpian los dientes con las uñas, se rascan el trasero, dan la mano a individuos después de haber tocado a cualquier objeto sucio, esa mano que recibió partículas de baba griposa cuando su dueño tosó... ¡Son repugnantes, las manos! Y ni siquiera hablo de uñas, que son verdaderos almacenes para microbios. Entonces, explícame cómo, lógicamente, uno puede entrar en un baño público, hacer su pequeña necesidad del momento e irse de inmediato sin lavarse las manitas. ¿Qué le pasa por la mente, santo cielo?


Y ya que estamos hablando del tema de los baños públicos, ¿cómo es posible que siempre caigamos en una cabina donde la cadena del baño no fue tirada? Me parece que si hago un pequeño pipi (o un pipi plus plus), no quiero que mi colega o un desconocido entre después de mí y observe lo que acabo de expulsar. Es privado, ¿verdad? Pues, tampoco quiero ver tu cargamento. No me parece muy inspirador tener que tirar la cadena por ti, después de ver cómo tu súper tampón chorreando flotar como una isla del Pacífico en un líquido que, ciertamente, no inspira a bañarse. ¿Soy la única desafortunada en el mundo que inevitablemente cae en una taza de baño cargada? ¡Esta es otra hermosa aberración del ser humano! Exhiba sus inmundicias como trofeos en los baños públicos. ¡Repugnante! E inexplicable...

Niños turbulentos


No, no soy una mamá. Para muchos, esto hace de mi que soy incapaz de empatizar, de comprender la realidad de las madres y los padres, y que solo soy una fin egoísta que no ha hecho su parte para contribuir a la sociedad a largo plazo. Que así sea. No estoy aquí para convencerte que pago mis impuestos por los servicios de los pequeños que no tengo, de todos modos. Pero cuando tienes un hijo, depende de ti criarlo como debería.


Ahora, compréndeme bien. No tengo nada en contra de que un niño sea un niño. Déjalo gritar, correr por todas partes, poner a prueba los límites de las personas, monopolizar la calle para jugar, llorar durante horas en un autobús entre Rimouski y Montreal... Todo esto me parece normal, y si le sucede a tu hijo en mi presencia, nunca seré la que criticara tu calidad de mamá o papá. Pero tengo mis límites, aunque mi paciencia parece a primera vista infinita. Es una aberración que un padre permita que su hijo patee en la parte trasera de un asiento de avión sin imponerse. No es broma, no hay nada más desagradable que un pie que patea nuestra columna vertebral como si fuéramos una pelota de fútbol durante un largo vuelo de diez horas. Como padre, tu trabajo es tomar medidas enérgicas para calmar el ardor de tu bebé. Y si no lo haces, tal vez me vuelva como Hulk rompiendo su camiseta para regañarlo yo misma. Y si llamas a la azafata para hacerme ver como el monstruo verde en el que me he convertido, ella me advertirá que guarde silencio, aunque eres tú, básicamente, quien merecería que ella te ponga tu incompetencia como "madre viajera" debajo de las narices.


¿Tu hijo está liderando, o eres tú? ¿Quién debería mostrarle al niño cómo comportarse en público? ¡Eres tú, BINGO! Al evitar el conflicto, haces creer a tu hijo que puede hacer cualquier cosa que le plazca en la sociedad, con impunidad. En este sentido, eres una aberración. Sí que sí, lees muy bien. Si tu hijo tiene poca educación (no hablo de niños especiales) y actua en sociedad en consecuencia, déjalo en casa. Es tan simple como eso. La blandura de la educación que le das a él me asusta, no es broma. Y cuando seamos viejos, no tendremos ni un baño a la semana, a este ritmo. No tendremos nada de la nada, si confiamos en los preciosos líderes individualistas que habrás criado con grandes frases al estilo "Haz lo que quieras, las personas se adaptarán".

El derecho a no votar


Es una aberración cuando las personas afirman que tienen derecho a no votar, aunque sabemos que en realidad, no están equivocadas. Oye, tú, votar, debería de saber que no es solo un derecho, también es un deber. Y este argumento de que "los políticos son todos los mismos" o de que "en lugar de cancelar mi voto, mejor no voy a votar" me marea. Básicamente, al “no ir” a votar, nos muestras que no tienes opinión, o que eres un seguidor que deja que otros decidan por él. Es aún peor cuando eres joven y tienes toda tu vida por delante. Al no ir a votar, dejas a las viejas cabronas como yo (porque siempre he votado desde que soy mayor de edad, la verdad) determinar para ti el estilo de sociedad en la cual vives, de acuerdo con MIS necesidades, no las tuyas, aunque eres tú, yo no, el futuro de nuestra provincia o país. Pero para votar por tu candidato favorito en The Voice, sin embargo, uuuuyyyyyyyy, te apuras. ¡Qué emoción es de votar por tal fulanito, el rey del reguetón!


Un voto para un partido que no tiene posibilidades de ganar, sepas que le da un poquito de lana al dicho partido, de todos modos, y que es bueno, básicamente, para animar el debate de ideas, eso de tener varios partidos bien vivos en la Asamblea Nacional. Entonces contribuyes al avance de nuestra democracia, aunque tu partido no ganó. Así es exactamente como voto yo cuando no me gusta ninguna opción importante. En el mismo sentido, un voto en blanco o cancelado cuenta en las estadísticas, e incluso puede convertirse en un pequeño movimiento en sí mismo. Indica que estás lo suficientemente movilizado para votar, pero que contestas el sistema o las opciones ofrecidas. Es TU responsabilidad ayudar a hacer de nuestra sociedad un lugar mejor. ¿El derecho a no votar? Debería ser criminal privarse de él. Olvidamos que en muchos países, ir a votar es un sueño. Para tener una voz, un derecho a hablar, un impacto mínimo en una votación es algo utópico. Tenemos este derecho aquí pero 30 a 40% de la población vomita en este privilegio, como si fuera una fruta podrida a tirar en el contenedor de compost. ¡Una verdadera aberración!

Credulidad ciega


¿Desde cuándo el ser humano puede creer ciegamente lo que uno le dice y transmitir las buenas noticias como un rastro de polvo sin verificar nada? ¿Desde cuándo confiamos en un gran titular en un periódico para juzgar un tema? ¿Desde cuándo Facebook ha reemplazado a los noticieros para informarnos de hechos reales? Me sorprende ver que las personas ya no están revisando las fuentes de lo que comparten en las redes sociales. ¡Es una aberración monstruosa! ¿Hemos olvidado nuestra responsabilidad social? Las noticias falsas, no son solo un concepto inventado por la boca del amigo Donald. ¡No que no! También es algo común aquí en nuestra vida cotidiana. Si te dicen que la luna es un queso, no lo creerás, por supuesto. Entonces, ¿por qué crees ciegamente un artículo sobre las costumbres de los ciudadanos de una tierra lejana escrito por alguien que no conoces? ¿No puedes hacer una simple búsqueda en las redes para asegurarte de que lo que compartes es un hecho, no una mentira utilizada para destruir nuestras sociedades? ¿Me veo paranoica? Lo asumo, no te preocupes.


Es que tengo experiencia, ya me ha tocado compartir noticias falsas sin saberlo, y después de haber aprendido la lección, me hice más vigilante. Es sorprendente descubrir que muchas cosas impactantes fueron inventadas de principio a fin. Especialmente cuando se trata de "los otros", estos inmigrantes y sus culturas que nos inquietan, o de las feministas, que ciertos textos y artículos hacen pasar por mujeres rabiosas que odian a los hombres y que quieren aplastarlos la cola a toda costa, o de varios criadores de ganado y granjeros que algunos grupos acusan de torturar a los animales cuando no es el caso. Solemos olvidar verificar los hechos antes de compartir las noticias en línea. Al hacer esto, somos culpables de amplificar una situación que puede causar fricción en la sociedad. ¡Es nuestra culpa! ¡No es culpa del vecino! ¡Soy yo la que comparte, no es mi tía Gertrudis! Soy yo quien engaño a setecientos y pico contactos Facebook con mi artículo sobre los musulmanes que invadieron a la ciudad de Rimouski (¡fake news!). Eres tú quien hace lo mismo con los artículos que te sorprenden. Me parece que el ser humano es más inteligente que eso, ¿no crees? Cualquier propaganda puede ser válida cuando se basa en hechos. Desde el momento en que ella desvía la realidad con propósitos ideológicos, sirve para engañarnos y contaminar a quien la verá pasar su hilo de noticias.

De todos modos...


Aberraciones como esas, calle un aguacero de ellas. Somos veganos para salvar el planeta, pero conducimos un SUV. No queremos extranjeros en nuestra tierra y vomitamos sobre cualquier cultura diferente a la nuestra, pero somos los primeros a reservar un viaje a Cuba en invierno y a emborracharnos en sus hermosas playas de arena blanca de Varadero sin preguntarnos si molestamos a los pobres cubanos que "en cualquier caso, necesitan nuestro dinero", pensamos, para hacer derretir como nieve bajo el sol los pequeños remordimientos que tenemos. Odiamos los símbolos religiosos ostentosos cuando son signos de otros, pero nuestro crucifijo en la Asamblea Nacional nos importa y no queremos quitarle de allí. Queremos la igualdad de los sexos y nos rebelamos contra la hipersexualización de las adolescentes, pero no nos preocupamos por la alta tasa de abandono de los niños en la escuela secundaria. Las reparaciones dentales cuestan un ojo de la cara, pero olvidamos usar el hilo dental y bebemos refrescos todos los días. En resumen, nuestra vida está llena de contradicciones inexplicables y lo será hasta el final de los tiempos...


Pero por favor, lávate las manos cuando vas al baño.



#OCTUBRE18L2

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