Si eres mi amigo...


"La amistad es la forma ética del eros" (Francesco Alberoni)


Si consideramos que el eros es, en la psicología freudiana, "todos los impulsos de la vida, sus principios de acción, cuya energía primaria es la libido[1]", es bastante "weirdo" poner las palabras "eros" y "amistad" en la misma frase, estarán de acuerdo. A menos que sean amiguitos con derechos. Porque es conveniente acostarse con un amigo, a falta de tener un verdadero novio, ¿no crees?. Ya existe esta conexión toda natural entre dos personas que se conocen bien, una confianza establecida, certezas ancladas. También es mucho más apetitoso (yum yum) devorar la boca de un chico que nos gusta un poco en vez de atrapar al primer borracho del bar dispuesto a bajar sus pantalones y dejar que su lengua y otras extremidades se activen por todas partes de nuestro pobre cuerpo en carencia de cariño, de todas formas. Y también tenemos una mejor garantía de limpieza. Es importante, lo limpio. Después de todo, conocemos a nuestros amigos y sabemos lo que hacemos cuando invitamos a la "Sra. Limpieza" en su camita. Los calzoncillos deben ser impecables y el aliento fresco.


Por otro lado, si debrozamos esta idea descabellada de eros y de amistad para ver más claramente, es bastante cierto que la amistad es una relación bidireccional cercana al amor. Funciona por la química, por la atracción, por flechazos. Siempre tiendo a decir que estoy locamente enamorada de los que considero como mis amigos y amigas, y no doy mi amistad profunda fácilmente a quien sea, al igual que no salgo con cualquier fulano. Aunque tengo una facilidad natural a acercarme a las personas y ganarme su frágil confianza, cuento mis amigos reales en la puntita de mis dedos (y no tengo cincuenta dedos, te lo preciso... por si acaso). Incluso tengo suficiente de una mano para contar. Pero amo profundamente cada uno de mis dedos (perdón, amigos) y esto, de una manera única. Sin embargo, es obvio que para lograr tener amigos sinceros, hay que abrirse, porque los mejores amigos no siempre son el espejo de lo que somos. A menudo, los encontramos donde no los esperábamos. Las oportunidades de amistad más hermosas pasan en un abrir y cerrar de ojos. Tienes que saber ver en la penumbra para entender que un gran encuentro está pasando, que sea físicamente o virtualmente, ya que Internet ha ampliado nuestra zona de amistades potenciales. La amistad es, ante todo, una cuestión de elección. Si te resulta difícil elegir qué comer en la cena o qué te vas a poner esta mañana, será también difícil para ti elegir a tus amigos. Tenemos los amigos que nos merecemos. Somos nosotros los que abrimos la puerta, después de todo.


Amistad e internet


Aunque sentimos que todo es tan artificial como el sabor del Kool-Aid en la web, nos ofrece la oportunidad de estar en contacto permanente con personas de todas partes, ampliando nuestros horizontes a veces ocultos por anteojeras, dándonos la oportunidad de conocer a otra alma que también nos estaba buscando desesperadamente. Nos buscamos, nos encontramos, nos medimos, a veces nos domesticamos salvajemente, trazamos nuestra zona. Cuando pienso que en otra época, la gente tenía que contentarse del círculo más que restringido de su entorno inmediato por falta de otras opciones, me digo a mí misma que los tiempos han bastante cambiado. Oímos sobre todo hablar de amores cibernéticos y esto, desde mucho tiempo, pero también existe la amistad cibernética. Encontré a algunos de mis mejores amigos a través de Facebook, Twitter e Instagram y no me da pena decirlo. ¿Por qué me daría vergüenza, de todos modos? Y logré mantener un contacto diario con algunos de ellos a través de WhatsApp. De hecho, las amistades cibernéticas se convierten más a menudo en relaciones tangibles, físicas y reales que esos amores, y perdurarán en el tiempo. Internet facilita los contactos recurrentes. Podemos hablar y ver al otro todos los días, escribirle en un instante, mirar sus fotos, conocer a su familia. Claro, Internet miente mucho. Hospeda a muchos trolls, rapaces y personas malintencionadas que examinan las redes sociales al mismo tiempo que tú.


Cuando queremos dar todo


Vuelvo a esta idea loquita de estar enamorado de sus amigos... ¿Qué linda idea, verdad? Hago todo por ellos (bueno, todo lo que es legal, al menos). Les doy los Smarties rojos de mi cajita o las trufas Lindor de chocolate blanco de mi paquete mixto. Les invito al restaurante y pago la cuenta. Oye. ¡Esto es más romántico que algunas primeras citas! Estoy dispuesta a recorrer miles de kilómetros para pasar tiempo con aquellos que amo. Podría haber visitado muchos otros países en lugar de ir a Turquía y a Egipto tantas veces en mi vida, y así jugar a la grande viajera interesada en recorrer el mundo y hacer un gran check en mi Bucket List en cada nuevo destino, pero no soy esa chica. No, no tengo este objetivo de ver, intentar y probar todo. Prefiero las personas a los destinos exóticos, y en este sentido, me encantaría mil veces más ver a mis amigas en su país por enésima vez, ya que no pueden venir a verme por falta de dinero, visa o flexibilidad al horario. Mi hermosa Özlem y mi hermosa Hend, mis dos cómplices del Medio Oriente con las que hice un montón de locuras, me llenan mil veces más que una simple vista, por más hermosa qué es, desde la alberca del Marina Bay Sand de Singapur o del Burj Khalifa en Dubai.


La tolerancia


Es la amistad la que me ha enseñado a ser más tolerante (Bueno. No soy tan tolerante con los malditos tardones, pero para lo demás, está bien.). Estuve expuesta a puntos de vista que están en contradicción con los míos, escuché el mensaje de los demás y me acostumbré a la idea de que mi forma de vida no es la única buena en la tierra, come on. Una vez que aprendí eso, todo se volvió más ligero en mis hombros abovedados. También descubrí a través de la amistad que tres cuartas partes de los habitantes del mundo creen en un dios. Y que aquellos que no creen en nada creen de hecho en la ausencia de algo. Finalmente, todos somos creyentes, ya sea que nuestro dios sea el humano, Alá, Budha, el dinero o el sexxxo. Así es como me descubrí más espiritual que religiosa. Mis amigas a menudo me traían a la mezquita a petición mía (Me gusta la mezquita. Siempre está llena de niños corriendo). Observé el mundo de ellas, comparé con el mío, imité sus gestos al tratar de rezar "mi dios" en "su templo", encontré una paz interior atada al momento presente y a mi deseo de estar ahí en el mero momento. Me encantó, de hecho, sobre todo porque estaba al lado de ellas. Ahora soy capaz de meditar en cualquier templo asociado con cualquier religión, y siempre empiezo con un pensamiento para mis gloriosas amigas que viven lejos y que casi nunca veo, un verdadero sacrilegio. En este sentido, la amistad se convierte en algo aún más sagrado. Ante la adversidad, esos dulces recuerdos pueden traer una sonrisa a mi rostro angustiado.


Mi mejor amiga


Tengo una BFF. Una best friend forever, como dicen. Una mejor amiga para siempre, hasta la muerte. Su nombre es Mélanie, a ella le gustan los gatos, el tejido de punto, los Blue Jays, los ciervos, la buena comida, la música ranchera y los rubios. A ella también le gusta recibir en casa, que es todo lo contrario a mí, ya que prefiero esconderme cuando alguien toca la puerta. Nos conocemos desde la secundaria. Hemos pasado por todo juntas. Nuestras rupturas, nuestros problemas familiares, nuestros períodos de incertidumbre, nuestros matrimonios, nuestros referentes de vida. Nadie entiende nuestra amistad, la verdad. Nadie entiende nuestro denominador común. Me gusta el francés, a ella le gustan las matemáticas. Estudió marketing, luego contabilidad, y yo, la docencia, la lingüística y la literatura. A ella le encanta el cocooning y estar tranquila en casa, y me gustan las grandes aventuras a lo lejos. Me gusta el enchiloso... y a ella, no tanto. Ella es racional y estoy loca. En el fondo, somos yin y yan. Nos conocemos tanto que unos podrían creer que siempre hemos vivido juntas. No se inventa una tal relación. Cuando la conexión pasa, tenemos la opción de apagar el interruptor o dejar que fluya la energía. Siempre hemos confiando en nuestra energía común. Nunca frunció el ceño cuando le dije que quería un vestido de novia rojo que pareciera a un gran merengue de lentejuelas. Ella nunca dijo que actuaba de una manera u otra para llamar la atención, sobresalir o hacer el contrario de los demás. Nunca tampoco yo juzgué su visión de la vida. Siempre acepté su ritmo. La confianza que tengo en ella es inquebrantable. Con ella, soy libre de hacer todas mis tonterías habituales sin miedo. Y es recíproco. Me hace llorar de la risa.


Y la amistad entre un chico y una chica, ¿se puede?


¿Es utópica, la amistad entre un chico y una chica? Parece que cada uno tiene su propia respuesta a esta pregunta. Todos somos muyyyyy sabios acerca del tópico de la amistad con el sexo opuesto. Sin embargo, muchos no son capaces de esto y ni siquiera han intentado cultivar este tipo de amistad. Para ellos, es inconcebible. Dicen que siempre esconde una atracción física insatisfecha. Dicen también que ella siempre está plagada de tensión sexual. Dicen que no es natural, que es improbable. Sin embargo, yo creo en ella machín. Siempre he tenido a mi alrededor chicos de confianza con quienes compartí hermosos momentos de amistad y esto, SIN ATRACCIÓN FÍSICA, o con atracción limitada al "es guapo este chamaco". ¡Pues, es que no soy ciega, carajo! Esto sigue siendo el caso hoy. Pero ¡quien lo iba a decir!, es bastante tarde en mi vida que realmente desarrollé una amistad lo suficientemente fuerte como para ponerla en la misma categoría que todos los nombres que te cité en este texto. Esta amistad me enseña mucho sobre mí a diario y el hecho de que no haya ambigüedad desde el principio entre nosotros ha facilitado nuestro intercambio. Me decía hace poco, hablando de nosotros, que éramos lo suficientemente iguales, pero perfectamente diferentes, y que era probablemente esa, la razón por la que tuvimos éxito contra viento y marea a forjarnos una amistad con tanta intensidad, como si éramos hermanos y hermanas, pero de diferentes madres. Es una amistad que se realiza en otro idioma que el mío, no estamos físicamente en el mismo país o en la misma zona horaria. Realmente no hemos tenido el mismo background. Hemos tenido experiencias que no son iguales. Nuestra amistad es probablemente la más improbable en el mundo entero, y cualquier que se encuentre con nosotros diría: ¡WTF! Pero nuestro "nosotros" nos sale magnífico.


"La amistad es más suave y más agradable que el amor, es como esos viejos vinos que acarician deliciosamente el gusto", escribió Jean Baptiste Blanchard. No conozco a este señor, pero su cita se une a mis pensamientos. Las verdaderas amistades envejecerán tan bien como un grand cru, mientras que las falsas amistades se volverán un poco como un vino peleón. ¡Salud!

[1] Según la Encyclopaedia Universalis, https://www.universalis.fr/dictionnaire/eros/


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